Intensidad, alternativas y goles en el estreno liguero oficial del Juan Vizcarro. El Servigroup Peñíscola y el Viña Albali Valdepeñas firmaron tablas (3-3) en un duelo tenso y táctico correspondiente a la tercera jornada del Torneo Apertura, donde los locales remaron contracorriente hasta rozar el triunfo y los manchegos rentabilizaron su pegada exterior y el balón parado.
El choque se torció muy pronto para la escuadra de Gerard Pusó. En el minuto 3, un desafortunado despeje de Lucas Flores terminó en el fondo de las mallas al intentar frenar la llegada de Carrasco. A Peñíscola le costó desperezarse, topándose con un seguro Pato en portería cada vez que lograba franquear la muralla visitante. Con ambos conjuntos cargados con cinco faltas, el tramo final del primer tiempo se trasladó al doble penalti: Lukas Acosta detuvo el primero a Bartolomé, pero en el 18' Silveira no perdonó desde los diez metros para colocar el 0-2. La réplica azulona fue fulgurante antes del intermedio: Diego Sancho embocó un acrobático remate tras saque de banda para firmar el 1-2, instantes antes de que Borja Puerta evitara el empate al detener otro lanzamiento sin barrera a Elías.
En el segundo acto, Peñíscola intensificó el asedio territorial ante un cuadro vinatero bien plantado. La contienda saltó por los aires a falta de cuatro minutos con la expulsión directa de Bartolomé por cortar una contra clara como último hombre. En superioridad numérica, Diego Quintela no perdonó para sellar el 2-2. Sin embargo, la euforia local se congeló en la acción inmediatamente posterior, cuando un disparo lejano de Naranjo rozó en la zaga y despistó a Acosta (2-3).
Pusó quemó sus naves con el ataque de cinco y la pizarra volvió a sonreír a los de la comarca del Baix Maestrat: a menos de tres minutos de la bocina, de nuevo Quintela apareció letal para rubricar el 3-3 definitivo. El intercambio de golpes final no alteró las tablas, dejando un punto de carácter para los peñiscolanos en un exigente inicio de campeonato.



















