El Illes Balears Palma Futsal no tiene freno. En una noche que ya queda grabada en las páginas doradas de la entidad balear, el conjunto mallorquín rubricó el arranque de curso más brillante de toda su trayectoria en la máxima categoría del fútbol sala nacional. Frente a un combativo O Parrulo Ferrol que vendió cara su piel durante los primeros veinte minutos, el vendaval insular desató todo su potencial ofensivo tras el descanso para endosar un contundente 7-3. Con este resultado, los de Antonio Vadillo se marchan a la ventana internacional instalados en lo más alto de la tabla con cinco victorias en cinco compromisos: un pleno incontestable de quince puntos que desató la euforia en Son Moix.
El choque arrancó con una marcha vertiginosa. Desde el primer silbato, el Palma asumió el protagonismo del balón mientras Caio César se multiplicaba bajo palos para contener las acometidas iniciales de Lucão y Diego Nunes. Sin embargo, el muro gallego no tardó en resquebrajarse ante la insistencia local. En el minuto 6, Piqueras exhibió su lectura de juego colándose en el segundo poste para empujar el 1-0. Apenas tres minutos después, una obra de arte combinativa al primer toque desarmó el sistema ferrolano: David Peña trazó un pase de la muerte milimétrico y Alisson Neves no perdonó en boca de gol para poner el 2-0.
Lejos de claudicar, O Parrulo Ferrol demostró colmillo y castigó a la contra. Malaguti culminó una vertiginosa transición que devolvía la emoción al luminoso (2-1). El desenlace del primer acto se convirtió en un auténtico torbellino de emociones: a escasos sesenta segundos de la bocina, Ernesto se erigió en salvador sacando un balón casi milagroso sobre la misma línea de gol propia; acto seguido, el propio cierre corrió la pista para plantarse en el área rival y perforar la red estableciendo el 3-1. Parecía un golpe psicológico letal, pero un despiste de marcas en un saque de esquina permitió a Novoa rematar libre de oposición para recortar distancias (3-2) antes de enfilar el túnel de vestuarios.
Tras el paso por casetas, la escuadra mallorquina disipó cualquier atisbo de duda apretando el acelerador en todas las facetas del juego. Dennis se mostró imperial en el marco balear neutralizando los mano a mano visitantes, sirviendo de trampolín para que el ataque desatara la tormenta. En el 24', una rápida triangulación coral entre Machado, Charuto y Júlio Zanotto acabó en la red con el primer tanto del curso para este último (4-2).
A partir de ahí, Son Moix vivió un auténtico monólogo verde. Rebasado el ecuador del segundo tiempo, Lucão mordió en la presión alta, robó en primera línea y fusiló con un latigazo seco que significó el 5-2. Sesenta segundos más tarde, la fe y la entrega de Charuto forzaron el error defensivo y Diego Nunes, muy atento a la segunda jugada tras una parada de Caio César, colocaba un abultado 6-2 que sentenciaba el duelo.
A la desesperada, el cuadro ferrolano quemó sus naves vistiendo a Novoa con la camiseta de portero-jugador. El riesgo tuvo factura inmediata: Dennis atrapó un balón y sirvió un envío medido de arco a arco para que Fabinho empujara el 7-2 ante la meta vacía. En los compases finales, una genialidad individual de Rikelme maquilló el marcador con el definitivo 7-3, insuficiente para ensombrecer la fiesta de una afición entregada a un equipo que no conoce el error.



















