Punto y final a una era dorada e irrepetible. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha trasladado a todas las federaciones territoriales una reestructuración de calado para los Campeonatos de España de Selecciones Autonómicas (CESA) de fútbol sala: a partir de este mismo curso, el formato se equipara al del fútbol campo. La consecuencia directa es la supresión definitiva de los torneos en edad Sub-10 (Benjamín) y Sub-19 (Juvenil), concentrando todo el calendario estatal exclusivamente en las categorías Sub-12, Sub-14 y Sub-16.
La medida supone un impacto frontal en la historia deportiva del Principado. En la categoría Sub-10, Asturias no solo competía: gobernaba. Con un palmarés envidiable de once entorchados estatales, el combinado benjamín se despide como la selección que más gloria y trofeos ha aportado al deporte federado asturiano. Asimismo, la desaparición del torneo Sub-19 corta de raíz el último peldaño formativo, dejando a los juveniles sin su gran cita de escaparate interterritorial justo antes de dar el salto sénior.
Un revés estratégico para la Federación
Este cambio de rumbo estatal trastoca los planes de la Real Federación de Fútbol del Principado de Asturias (RFFPA), que se encontraba inmersa en un proyecto para relanzar sus selecciones de pista corta, incluyendo una firme apuesta por potenciar las secciones femeninas.
Ahora, el organismo autonómico se ve forzado a rediseñar por completo su organigrama técnico en un escenario competitivo complejo. En el ámbito masculino, Asturias arrastra desde hace años la ausencia de ligas federadas de base —una estructura que sí se mantiene en el fútbol sala femenino—, lo que sitúa a las categorías alevín, infantil y cadete en un ecosistema limitado casi exclusivamente a los Juegos Deportivos del Principado.
El debate sobre el modelo competitivo
Este marco escolar, caracterizado por una exigencia más laxa y heterogénea en comparación con las ligas federadas de otras comunidades autónomas, genera una evidente desventaja competitiva cuando los combinados autonómicos acuden a las citas estatales.
Tradicionalmente, los clubes y escuelas de la región han celebrado la llamada de la selección como el mayor estímulo para sus promesas y un justo reconocimiento a la labor de formación que realizan día a día en las canchas. Sin embargo, la pérdida de los torneos Sub-10 y Sub-19 acelera un debate inaplazable: el futuro del fútbol sala asturiano pasa por replantear su modelo de competición interna si realmente aspira a mantener la competitividad de sus selecciones en el nuevo mapa nacional.



















