Punto y aparte en el banquillo de Wanapix Sala 10. Jorge Palos ha tomado la decisión de cerrar su etapa al frente del primer equipo maño tras un intenso ciclo de trabajo, desgaste y máxima exigencia en la élite. A través de un emotivo comunicado audiovisual difundido por los canales oficiales de la entidad, el preparador zaragozano explicó con absoluta sinceridad los motivos personales que le han llevado a frenar en seco su trayectoria en la máxima categoría para priorizar el descanso y el entorno familiar.
A sus 30 años, el estratega reconoció abiertamente el peaje anímico acumulado durante los últimos tiempos: «Mi cuerpo me llevaba gritando muchos meses que parara». Para Palos, la renuncia responde a la pérdida de dos factores innegociables a la hora de liderar un proyecto deportivo al más alto nivel: «La ilusión y la energía».
En su mensaje de despedida, el técnico subrayó el inmenso privilegio que ha supuesto dedicarse profesionalmente al fútbol sala y defender el escudo del club de su vida, contando siempre con el respaldo de la junta directiva, sus colaboradores y el vestuario. Un periplo vivido con la intensidad propia de quien compite en su propia casa, donde tanto los triunfos como los reveses calan con una profundidad especial.
Palos dedicó sinceras palabras de gratitud a la masa social blanquilla por el cariño recibido a lo largo de estos años, así como a todos los futbolistas y profesionales que integraron sus plantillas. Con la mirada puesta en el presente plantel, el preparador aragonés no ocultó el dolor que le genera dar este paso al costado a mitad de curso, si bien quiso dejar constancia de su plena confianza en el potencial del grupo para cumplir las metas fijadas esta temporada.
En el capítulo de agradecimientos individuales, reservó un hueco de especial relevancia a Reta, por haberle brindado la oportunidad de iniciar su camino en la élite a su lado, respaldarle y compartir proyectos compartidos en el 40x20. Del mismo modo, ensalzó el respaldo incondicional de su familia, pilar fundamental y refugio en los momentos de mayor exigencia.
Lejos de una despedida definitiva de las canchas, la salida de Jorge Palos supone una pausa táctica para recargar pilas, reconectar con los suyos y regresar con las máximas garantías cuando surja un nuevo horizonte. «Soy entrenador», sentenció antes de despedirse con una declaración de intenciones: «Nos vemos pronto». Desde Wanapix, la entidad agradeció su dedicación, entrega y lealtad durante todos estos años, recordándole que las puertas del club siempre permanecerán abiertas.


















